El ejercicio intenso puede retardar la progresión de las células cancerosas: nuevos conocimientos de un estudio

0
14

Investigaciones recientes sugieren un vínculo convincente entre breves períodos de ejercicio intenso y la supresión del crecimiento de células cancerosas. Un pequeño pero intrigante estudio publicado en el International Journal of Cancer revela que sólo 10 minutos de actividad física intensa pueden desencadenar cambios bioquímicos en la sangre, lo que potencialmente ralentiza la progresión de las células cancerosas. Este hallazgo refuerza la comprensión más amplia de que el ejercicio regular es un componente crítico de la prevención del cáncer.

Los hallazgos clave del estudio

Los investigadores del Moffitt Cancer Center realizaron un estudio en el que participaron 30 adultos con sobrepeso u obesidad de entre 50 y 78 años. Los participantes realizaron una prueba de ciclismo de alta intensidad de 10 minutos, después de la cual se analizaron muestras de sangre. Los resultados mostraron cambios significativos en los niveles de proteína, incluido un aumento en la interleucina-6, una proteína conocida por facilitar la reparación del ADN, que es vital para frenar la progresión del cáncer.

El estudio también identificó niveles elevados de moléculas que reducen la inflamación, mejoran la función metabólica y mejoran la salud de los vasos sanguíneos. Cuando estas muestras de sangre alteradas por el ejercicio se expusieron a células de cáncer de colon en un laboratorio, más de 1.300 genes relacionados con la reparación del ADN, la producción de energía y el crecimiento de células cancerosas mostraron actividad alterada.

Por qué esto es importante: la biología del ejercicio y el cáncer

La conexión entre el ejercicio y la prevención del cáncer es compleja, pero los mecanismos son cada vez más claros. El ejercicio intenso desencadena respuestas biológicas que pueden impedir directamente el desarrollo de células cancerosas. La inflamación crónica es un factor de riesgo conocido para varios tipos de cáncer y el ejercicio reduce eficazmente este estado inflamatorio. Además, la actividad física fortalece el sistema inmunológico, lo que permite al cuerpo identificar y combatir más eficazmente las células cancerosas.

Los expertos enfatizan que este estudio no prueba definitivamente que el ejercicio reduzca el riesgo de cáncer, pero sugiere un mecanismo plausible. “Necesitamos incluir más el estilo de vida, la nutrición y el ejercicio en la conversación sobre el cáncer”, afirma el Dr. Anton Bilchik, cirujano oncólogo del Providence Saint John’s Cancer Institute.

Implicaciones prácticas: ¿Cuánto ejercicio es suficiente?

Si bien el estudio se centró en períodos intensos de actividad, los expertos recomiendan un enfoque más amplio del ejercicio para la prevención del cáncer. La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda un mínimo de 150 minutos de cardio de intensidad moderada o 75 minutos de cardio de alta intensidad por semana, complementados con entrenamiento de fuerza dos veces por semana.

“Haga todo lo posible por sentarse menos y moverse más, comenzando con un programa de ejercicio seguro y apropiado y aumentando la cantidad e intensidad del ejercicio a medida que mejore su condición física”, recomienda el Dr. Nate Parker, investigador del comportamiento especializado en oncología del ejercicio.

En conclusión, si bien es necesario realizar más investigaciones, este estudio se suma al creciente conjunto de evidencia de que incorporar ejercicio intenso y regular a un estilo de vida saludable puede desempeñar un papel importante en la prevención del cáncer y potencialmente retardar la progresión de la enfermedad.