Meghan McCain criticó duramente la creciente presión dentro del movimiento MAGA para que las mujeres conservadoras den prioridad a la maternidad, argumentando que esos mensajes son “duros” y excluyen a las mujeres que no pueden o eligen no tener hijos. El lunes, McCain recurrió a X (anteriormente Twitter) afirmando: “Deberíamos dar la bienvenida a todo tipo de mujeres y votantes”.
El debate surge de un impulso cada vez más vocal dentro de los círculos conservadores (particularmente en línea a través de personas influyentes como “tradwifes” y el movimiento pronatalista) que promueven los roles de género tradicionales y las altas tasas de natalidad. Esta retórica ha ganado fuerza recientemente entre figuras prominentes asociadas con el MAGA.
Voces crecientes dentro del movimiento
Varias mujeres relacionadas con el movimiento han enfatizado públicamente la maternidad como un objetivo primordial en la vida. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, proclamó: “No hay mayor alegría en la vida que la alegría que proviene de ser madre. ¡A todas las mujeres jóvenes se les debe decir esto!”
Erika Kirk, de Turning Point USA, instó a las mujeres jóvenes a formar familias tempranamente, mientras que Katie Miller, esposa de Stephen Miller, afirmó que “lo más realizado que jamás podrá ser una mujer es criar bebés en una casa llena de amor”. Su controvertido comentario posterior, que “el sexo es gratis” cuando se le cuestionan las cargas financieras de los tratamientos de fertilidad, enardeció aún más el debate.
Reacción y preocupación por la vergüenza
McCain, que ha compartido públicamente sus propias experiencias con abortos espontáneos, dijo que ha recibido numerosos mensajes privados de mujeres que se sienten avergonzadas por esta retórica. “Muchas mujeres sienten tanta vergüenza y lo odio”, escribió, argumentando que el mensaje pasa por alto las realidades de la infertilidad, las elecciones personales y los diferentes caminos de la vida.
Miller respondió sugiriendo que las mujeres deberían dedicar la misma energía a encontrar pareja que a sus carreras. Esta afirmación fue recibida con críticas por su tono desdeñoso y por no reconocer barreras sistémicas o circunstancias individuales.
McCain concluyó que el movimiento conservador debería adoptar una “idea más amplia y una imagen más matizada de una mujer conservadora”.
Este intercambio pone de relieve una tensión creciente dentro de la derecha, donde los valores tradicionales chocan con las experiencias vividas por mujeres que tal vez no encajen perfectamente en los roles prescritos. El debate plantea cuestiones sobre la inclusión, la libertad reproductiva y la presión ejercida sobre las mujeres para que se ajusten a expectativas sociales específicas.


































