Divorcio durante el sueño: cómo los dormitorios separados pueden salvar su matrimonio

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Las parejas recurren cada vez más a dormitorios separados (o incluso camas) para mejorar la calidad del sueño y, a su vez, sus relaciones. Esta práctica, denominada “divorcio durmiente”, no se trata de un fracaso en la relación; es una solución práctica a un problema común: patrones de sueño incompatibles. Una encuesta realizada en 2025 encontró que casi un tercio de los adultos estadounidenses lo han probado y los profesionales dicen que puede ser beneficioso cuando se hace correctamente.

El problema del sueño compartido

Compartir cama no siempre es armonioso. Los ronquidos fuertes, la apnea del sueño, los diferentes horarios de trabajo o incluso la presencia de niños pequeños pueden alterar el sueño de uno o ambos miembros de la pareja. La falta de sueño no se debe sólo a la fatiga; está relacionado con desequilibrios hormonales, alteraciones metabólicas y deterioro cognitivo. Para muchas parejas, la lucha nocturna por descansar supera la comodidad percibida de dormir juntos.

Por qué funciona el divorcio durante el sueño

El principal beneficio de un divorcio del sueño es simple: un mejor descanso para ambas personas. Esto se traduce en un mejor estado de ánimo, paciencia y salud en general. Sin embargo, los expertos advierten que simplemente pasar a camas separadas no es suficiente. La asesora de relaciones Monica Tanner enfatiza que la comunicación intencional es clave. Una separación exitosa requiere la seguridad de que el compromiso sigue siendo fuerte, a pesar del cambio en la forma de dormir.

El mayor riesgo no son las camas separadas en sí mismas; es el potencial de distanciamiento emocional si el cambio no se aborda abiertamente. Las parejas pueden encontrarse hablando menos o experimentando una disminución en la intimidad.

Experiencias de la vida real

Varias mujeres compartieron sus experiencias con el divorcio durante el sueño. Una mujer, Elliott Harrell, descubrió que las camas separadas le permitían priorizar su sueño sin conflictos. Otra, una entrenadora certificada del sueño de adultos llamada Kelly Murray, aboga por esta práctica, argumentando que la sociedad presiona a las parejas para que compartan la cama a expensas del bienestar.

Una tercera participante, Mónica, explicó que su divorcio del sueño comenzó por necesidad cuando el colchón de su marido le causaba dolor de espalda. Descubrió que mejoraba la calidad de su sueño y reducía la fricción en la relación.

Intimidad y comunicación

Los expertos sugieren mantener la intimidad intencional a pesar de dormir por separado. Esto podría implicar pasar tiempo juntos en una cama antes de retirarse a espacios separados, o simplemente priorizar el tiempo de calidad durante las horas de vigilia.

La psicoterapeuta Alissa Camacho advierte que la forma en que se discute el tema es muy importante. Enmarcarlo como un esfuerzo mutuo para mejorar la salud y el bienestar puede evitar herir sentimientos.

El divorcio durante el sueño no es un fracaso del romance; es un enfoque pragmático para garantizar que ambos socios obtengan el descanso que necesitan. Las parejas que lo consideren deben comenzar con una comunicación abierta, experimentar con períodos de prueba y priorizar la conexión intencional para evitar la deriva emocional.