Los abuelos desempeñan un papel vital en la vida familiar y, a menudo, ofrecen amor, apoyo y recuerdos preciados. Sin embargo, incluso las palabras bien intencionadas a veces pueden tener consecuencias no deseadas, especialmente cuando se trata de la autoestima y la confianza de un niño. Los expertos en psicología infantil han identificado varias frases comunes que los abuelos deben evitar para fomentar una relación sana y segura con sus nietos.
Socavando la autoridad de los padres: “No le digas a tus padres…”
Fomentar el secretismo entre abuelos y nietos, ya sea sobre golosinas adicionales o una hora de acostarse prolongada, daña la relación entre padres e hijos. Este comportamiento socava la confianza en las reglas de los padres y puede tener consecuencias a largo plazo. Lo que es más peligroso, les enseña a los niños que ocultar información es aceptable y que podría explotarse en situaciones perjudiciales. En su lugar, refuerce la honestidad y el respeto por los límites de los padres.
Imagen corporal y autoestima: “¡Estás creciendo tanto! ¿Has engordado?”
Los comentarios sobre el peso o la apariencia física de un niño, incluso los que parezcan casuales, pueden infligir un daño duradero a su imagen corporal y a su autoestima. Los psicólogos pediátricos enfatizan que tales comentarios contribuyen a la inseguridad y los trastornos alimentarios. Evite las comparaciones (“¡Ahora eres mucho más alto que tu hermano!”) y concéntrate en interacciones genuinas y positivas. Las preguntas abiertas sobre intereses y actividades son mucho más constructivas.
Vergüenza por la comida: “¡Vaya, comiste más que yo!”
Comentar los hábitos alimentarios de un niño, ya sea elogiándolo o criticándolo, altera sus señales naturales de hambre y puede conducir a relaciones poco saludables con la comida. Los niños necesitan aprender a escuchar sus cuerpos sin juicios externos. Modele una alimentación saludable demostrando usted mismo un consumo consciente.
Derecho y gratitud: “Estás tan mimado”.
Etiquetar a un niño como “mimado” rara vez aborda la causa fundamental de su comportamiento. Más a menudo, esto se debe a una paternidad inconsistente o a patrones aprendidos. En lugar de culpar al niño, aborde la situación con sus padres o simplemente absténgase de juzgarlo.
Violando Límites: “¡Será mejor que vengas aquí y me des un abrazo o un beso!”
Forzar afecto a un niño viola sus límites personales y le enseña a ignorar sus propios niveles de comodidad. En su lugar, pida su consentimiento (“Me encantaría darle un abrazo. ¿Está bien?”) y respete su respuesta, incluso si es “no”. Esto refuerza la importancia de la autonomía corporal y los límites saludables.
Falta de respeto a las decisiones de los padres: “Tus padres se equivocan acerca de…”
Los estilos de crianza evolucionan y los abuelos pueden no estar de acuerdo con los enfoques actuales. Sin embargo, criticar públicamente a los padres de un niño socava su autoridad y crea conflicto. A menos que exista una preocupación genuina por la seguridad del niño, guarde sus opiniones para usted y aborde los problemas directamente con los padres.
En última instancia, fomentar una relación amorosa y de apoyo con los nietos requiere una comunicación consciente. Al evitar estas frases tóxicas y priorizar el respeto por los límites, los abuelos pueden contribuir positivamente al bienestar emocional de sus nietos y asegurar su lugar como figuras confiables y queridas en sus vidas.
