Los bollos tienen fama de perder su textura rápidamente, pero congelarlos puede ser una solución práctica. Esta guía detalla cómo congelar bollos de manera efectiva, asegurando que permanezcan tiernos y sabrosos, ya sea para almacenarlos a corto plazo o para hornearlos cómodamente el fin de semana.
El experimento: masa fresca, refrigerada y congelada
La cuestión de qué tan bien se congelan los bollos surge a menudo, sobre todo porque muchos panaderos caseros (y los profesionales que trabajan con espacio limitado) prefieren un enfoque recién horneado. Para probar el método, se prepararon tres lotes de masa básica de bollos de chocolate. El lote de control se horneó inmediatamente, alcanzando una altura de aproximadamente entre uno y un cuarto y uno y tres cuartos de pulgada, dando una textura ligera y crujiente.
Se envolvieron dos lotes adicionales en plástico y se almacenaron: uno en el refrigerador durante 24 horas y otro en el congelador durante el mismo tiempo. El objetivo era observar cómo el almacenamiento en frío afectaba el crecimiento, la forma y la textura final de la masa.
Masa refrigerada: ligera deformidad, sin pérdida de calidad
La masa refrigerada requirió el mismo tiempo de horneado que la masa fresca pero exhibió cierta deformación durante el horneado. Los bordes de los bollos se derritieron y cayeron ligeramente, dando como resultado una forma menos definida. Sin embargo, este problema estético no afectó la textura final: los bollos permanecieron ligeros, tiernos y crujientes.
Masa congelada: la comodidad supera a la perfección
La masa congelada se horneó directamente desde la congelación para maximizar la comodidad. Se extendió más durante el horneado, creando grietas en la superficie, pero se horneó en el mismo tiempo. La forma era menos uniforme que la de los bollos frescos o refrigerados, pero el factor de conveniencia superó los defectos visuales menores.
Mejores prácticas para congelar bollos
Para preservar la calidad al congelar bollos, se recomiendan varios pasos:
- Omita los ingredientes: Evite congelar bollos con ingredientes como queso o azúcar, ya que pueden absorber humedad y volverse almibarados con el tiempo.
- Doble envoltura: Envuelva bien los trozos o una rueda entera de masa en varias capas de envoltura plástica, seguido de papel de aluminio para aislar contra la absorción de olores.
- Etiquete claramente: Marque la fecha en el papel de aluminio para evitar olvidar cuándo se congelaron los bollos. Úselo dentro de dos meses para obtener resultados óptimos.
Por qué esto es importante
Congelar bollos no se trata de lograr una forma perfecta; se trata de preservar la frescura y la comodidad. Los bollos se ponen rancios rápidamente una vez horneados, lo que hace que congelarlos sea una opción valiosa para disfrutarlos al máximo, especialmente durante un fin de semana. Las ligeras imperfecciones en la forma son un pequeño precio a pagar por la posibilidad de tener bollos recién horneados disponibles.
En última instancia, congelar bollos es un método práctico tanto para los panaderos caseros como para los profesionales ocupados, ya que ofrece una forma confiable de disfrutar productos recién horneados sin sacrificar la calidad.































