Uso de redes sociales relacionado con la disminución de las habilidades de lectura en preadolescentes y adolescentes

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Un nuevo estudio confirma lo que muchos padres sospechan: el uso excesivo de las redes sociales durante la adolescencia se correlaciona con una peor comprensión lectora y desarrollo del vocabulario. Investigadores de la Universidad de Georgia descubrieron que la interacción frecuente con plataformas como Meta y YouTube se asocia con habilidades de lectura más débiles con el tiempo, lo que genera más preocupaciones sobre el impacto del tiempo frente a la pantalla en el desarrollo infantil.

Plasticidad cerebral y el principio de “úsalo o piérdelo”

El estudio, publicado en el Journal of Research on Adolescent, se basa en datos longitudinales de más de 10.000 adolescentes seguidos desde los 10 años durante un período de seis años. El autor principal, Cory Carvalho, explica el mecanismo subyacente: el cerebro se adapta a la actividad repetida, esencialmente “conectándose” para cualquier habilidad que se practique con mayor frecuencia. Así como los atletas de élite dedican horas a su deporte, los adolescentes que pasan demasiado tiempo en las redes sociales pueden estar reforzando vías neuronales que priorizan el procesamiento rápido de información a expensas de habilidades cognitivas más profundas como la lectura.

La compensación: tiempo que se pasa en línea versus tiempo que se pasa leyendo

Los investigadores descubrieron que cuanto más tiempo pasaban los adolescentes en las redes sociales, más luchaban con el reconocimiento y la pronunciación de palabras. Esto no es simplemente una correlación, sino una probable consecuencia del costo de oportunidad : el tiempo dedicado a desplazarse es tiempo no dedicado a leer, una actividad crítica para el crecimiento y la comprensión del vocabulario. El cerebro es un recurso limitado. Cada hora dedicada a una actividad significa una hora menos para otra.

Déficits de atención y velocidad de procesamiento

El estudio también señaló que los usuarios frecuentes de las redes sociales mostraban un peor control de la atención, probablemente debido a la constante multitarea que exigen las plataformas en línea. Sin embargo, los investigadores observaron una ligera correlación positiva: estos usuarios también demostraron velocidades de procesamiento más rápidas y tiempos de reacción más cortos. Este beneficio puede limitarse a tareas basadas en pantalla, pero resalta la compleja relación entre las redes sociales y la función cognitiva.

Conclusión: moderación y alternativas

Los hallazgos refuerzan los consejos existentes de los expertos en seguridad en línea: limite el tiempo que los adolescentes pasan frente a la pantalla, especialmente antes de acostarse, y retrase la posesión de teléfonos inteligentes si es posible. Los investigadores sugieren considerar los “teléfonos tontos” como una forma de mantener la comunicación sin las distracciones de las redes sociales. El mensaje central es claro: si bien las redes sociales no son inherentemente dañinas, su uso excesivo puede tener un costo cognitivo real, particularmente durante los años críticos del desarrollo.