El Secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., retiró abruptamente una norma federal propuesta que habría prohibido a los menores el uso de camas solares interiores. La medida, finalizada en marzo, señala un cambio significativo en la política de salud federal y ha generado duras críticas de expertos médicos que advierten que socava décadas de progreso en salud pública.
Un paso atrás para la salud de los jóvenes
La regulación retirada, propuesta originalmente por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en 2015, tenía como objetivo prohibir el acceso a salones de bronceado a personas menores de 18 años. También exigía que los adultos firmaran exenciones reconociendo los graves riesgos para la salud asociados con la exposición a la radiación ultravioleta (UV), incluidos cáncer de piel, quemaduras graves y envejecimiento prematuro.
Si bien varios estados (incluidos California, Illinois, Minnesota y Washington, D.C.) ya imponen prohibiciones al bronceado de menores, y otros como Kentucky y Michigan exigen el consentimiento de los padres, la retirada federal elimina una capa crítica de protección nacional.
Por qué esto es importante:
La reversión es particularmente preocupante porque se alinea con una creciente tendencia cultural que minimiza los peligros de la exposición a los rayos UV. Kennedy, a quien se ha visto frecuentando salones de bronceado en Washington, D.C., ha criticado anteriormente lo que él denomina la “supresión agresiva de la luz solar” por parte del gobierno. Si bien el aviso de la FDA aclaró que la decisión no niega el vínculo entre la radiación ultravioleta y el cáncer de piel, el momento coincide con el surgimiento del movimiento “Make America Healthy Again” (MAHA) de Kennedy, que promueve cada vez más la exposición natural al sol en lugar del uso de protector solar.
El mito del “callo solar”
Un pilar central de la narrativa anti-protector solar que está ganando terreno en plataformas de redes sociales como TikTok es el concepto de “callo solar” o “tolerancia al sol”. Los defensores argumentan que la exposición gradual a la luz solar crea una base protectora para el bronceado, lo que hace que el protector solar sea innecesario.
Los dermatólogos rechazan por completo esta idea. Un bronceado no es un escudo; es evidencia de daño en el ADN.
“Un bronceado es tu piel que te dice que ha sido lesionada. Es una respuesta al daño, no un escudo”, explica Danilo C. Del Campo, dermatólogo de Chicago Skin Clinic. “‘Callo solar’ es un término inventado y no médico… esencialmente una frase de marketing que ha cobrado vida propia a través de las redes sociales”.
La ciencia detrás del peligro
El consenso médico es claro: la radiación ultravioleta es un carcinógeno conocido, clasificado en la misma categoría que el tabaco y el amianto. Las camas de bronceado emiten radiación ultravioleta de 5 a 15 veces más concentrada que el sol del mediodía.
- Daño al ADN: La exposición intensa a los rayos UV daña directamente el ADN de las células de la piel, lo que desencadena mutaciones que pueden provocar un crecimiento celular descontrolado y cáncer.
- Protección ineficaz: Incluso un bronceado profundo proporciona solo un SPF equivalente a 3 o 4, lo que ofrece una protección insignificante contra quemaduras adicionales o daños a largo plazo.
- UVA frente a UVB: Las camas de bronceado emiten principalmente rayos UVA, que penetran más profundamente en las capas dérmicas de la piel (donde se originan los melanomas) y provocan un oscurecimiento inmediato de los pigmentos sin las señales de advertencia de una quemadura.
Una crisis entre los adultos jóvenes
La retirada de la prohibición federal llega en un momento crítico. El cáncer de piel es la forma más común de cáncer en los Estados Unidos y las tasas de melanoma están aumentando entre los adultos jóvenes.
- Riesgo creciente: El uso de camas solares antes de los 20 años aumenta el riesgo de desarrollar melanoma en casi un 50%.
- Mayor prevalencia: Un estudio de 2025 encontró que las tasas de melanoma entre los usuarios frecuentes de salones de bronceado eran más del doble (aproximadamente 5%) en comparación con los no usuarios (aproximadamente 2%).
- Epidemia de desinformación: Una encuesta realizada en 2025 por la Academia Estadounidense de Dermatología reveló que casi el 60% de la Generación Z cree al menos en algunos mitos sobre el bronceado, como la idea de que un bronceado base previene las quemaduras solares.
Anthony Rossi, dermatólogo e investigador del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, describe la situación como una tormenta perfecta de desinformación y desregulación. “Tenemos una generación que ya está confundida acerca de la protección solar, que ya se está alejando del protector solar, y ahora hemos eliminado una barrera federal clave que los habría protegido”, dijo Rossi.
Conclusión
La revocación por parte de la FDA de la prohibición del bronceado en adolescentes elimina una medida de protección vital para los adolescentes en un momento en que la información errónea sobre la seguridad solar está proliferando en las redes sociales. Si bien los estados individuales conservan la autoridad para hacer cumplir sus propias restricciones, la retirada federal envía un mensaje confuso a una generación que ya se muestra escéptica ante el asesoramiento médico. Los dermatólogos instan al público a distinguir entre disfrutar de la luz solar de forma segura y exponerse a la radiación cancerígena concentrada de las camas de bronceado.
