¿Quién dice que la hora de la merienda tiene que ser aburrida? Estas bolas de papa de colores son el tipo de guarnición que desaparece antes de que te des cuenta. Son crujientes por fuera, suaves y con queso por dentro, y parecen como si hubiera una fiesta en tu plato. El secreto no está sólo en la cocina. Está en la guarnición.
Empiezas con ingredientes simples. Seis patatas medianas. Una cucharada de mantequilla. Una taza de queso kashar rallado; considérelo una alternativa al queso cheddar suave y elástico. Media taza de aceite de oliva. Sal. Pimienta negra. Un chorrito de jugo de limón. Esa es la base. La magia ocurre cuando agregas el color.
Por qué es importante la guarnición
La mayoría de la gente se detiene en la patata. Lo trituran, le dan forma y lo fríen. Pero el verdadero sabor proviene de los aderezos. Aquí es donde decides qué dice tu merienda sobre tu estado de ánimo.
Para el recubrimiento necesitas:
– Hojuelas de pimiento rojo
– semillas de nigella
– perejil fresco
– Zanahoria rallada
– Col lombarda rallada
– eneldo
¿Notas la variedad de texturas y colores? No es sólo decoración. Es sabor. La col lombarda añade un toque crujiente del que carece la patata blanda. El eneldo aporta una nota fresca parecida al anís que destaca la riqueza del queso. Las semillas de nigella ofrecen un sutil toque de cebolla.
El proceso
Hervir las patatas hasta que estén tiernas. Escurrirlas bien. La humedad es enemiga de las bolas de papa crujientes, así que asegúrese de que estén secas antes de triturarlas. Tritúrelos hasta que quede suave. Ahora, agrega la mantequilla, el aceite de oliva, la sal, la pimienta y el jugo de limón. El limón es importante. Aclara el almidón pesado.
Agrega el queso kashar rallado mientras las patatas aún estén calientes. El calor derrite ligeramente el queso, uniendo todo.
Mientras la mezcla de papa se enfría, prepara tus guarniciones. Ralla la zanahoria. Triture la col lombarda. Picar finamente el perejil y el eneldo. Quieres trozos pequeños que se adhieran a la superficie de la pelota.
Toma una cucharada de la mezcla de patatas. Enróllelo hasta formar una bola. No los hagas demasiado grandes. Dos bocados es lo ideal. Enrolla la bola en la guarnición elegida. Puedes mezclarlos todos en un tazón para obtener un efecto de arcoíris o mantenerlos separados para controlar el sabor.
Freírlas en aceite caliente hasta que estén doradas. O, para una versión más ligera, hornéalas. Pero freír le da ese crujido característico.
Una cuestión de estilo
¿Prefieres el sabor del limón? ¿El picante del pimiento rojo? ¿La terrenalidad de nigella? La belleza de esta receta es que es flexible. Puedes ajustar las especias para que combinen con tu paladar. Puedes utilizar cualquier queso que tengas a mano.
El resultado es un refrigerio tan fácil de preparar como impresionante de servir. Funciona como iniciador. Funciona como lateral. Funciona como un capricho nocturno.
La próxima vez que hiervas patatas, no las tritures simplemente. Dales forma. Coloréalos. Sorprende a tus papilas gustativas.

































